Zoológico de Santillana
Zoo de Santillana, regular - Zoológico de Santillana Cantabria

Nuevas opinión ... animales de una misma especie, máxime cuando no tienen el espacio necesario para ello. Por poneros un ejemplo, en un espacio de apenas 2... más

Zoo de Santillana, regular
Zoológico de Santillana

matiba

Nombre del usuario: matiba

Producto:

Zoológico de Santillana

Fecha: 19/07/10

Valoración::

Ventajas: Conservación de especies

Desventajas: Poco espacio

En nuestra estancia en Comillas el pasado mes de junio, nos acercamos hasta Santillana del Mar para llevar a nuestro peque al zoo. Nosotros ya lo conocíamos, pero como a él le pirran los animales, nos pareció un buen plan para pasar el día.


RECORRIDO POR EL ZOO
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Tras aparcar el coche en la zona destinada a ello, nos dirigimos por una senda a las instalaciones del zoo. Tras la puerta de entrada, nos recibe una casona de arquitectura típica cántabra muy bonita, de piedra y madera, donde están la tienda y la venta de tickets de entrada.


Con la entrada nos facilitan un plano del zoo que nos ayudará sobre todo a controlar las atracciones que hemos visto y las que nos faltan por ver.

El recorrido se inicia en el Parque Cuaternario, donde se nos muestran animales que hoy nos resultan casi todos muy familiares y que llevan con nosotros desde la época del hombre de Altamira, desde el lobo ibérico o el urogallo pasando por las nutrias, búhos, bisontes o gamos.

Seguiremos por los primates, grandes y pequeños primates. Impresionan especialmente los orangutanes, uno de ellos verdaderamente grande. Me llamó mucho la atención que utilicen telas para protegerse del sol. Según se explicaba en un cartel, en su hábitat natural usan follaje para hacerlo y en el zoo les han puesto telas.
Hay unas 20 especies diferentes de monos de distintos tamaños en este zoo.


En el Acuaterrario podemos ver múltiples serpientes y reptiles. A la entrada, una gran colección de tortugas, no sé cómo se llaman... las que se suelen comprar como mascota y abandonar cuando crecen. Aquí las recogen y les dan un hogar para que no terminen en los ríos y acaben con las especies autóctonas.
Me impresionó para mal, tengo que decirlo, el cubículo pequeño en el que se movía el cocodrilo enano, me dio bastante pena, la verdad.
Existe la posibilidad de ver cómo se alimenta a las serpientes y reptiles, con insectos, gusanos o ratones. A nosotros nos coincidió, pero la verdad es que no nos resultó una opción nada atractiva ver cómo una serpiente se comía un ratón, y menos con un niño de menos de 3 añitos, ufffff, qué trago!!!

Como no podía ser de otra manera, y como ocurre en casi todos los zoos, aquí tenemos también la zona de los grandes felinos, con tigres, panteras, linces y leones.
Tuvimos la suerte de poder verlos a todos cuando bajó un poco el sol, porque nos tocó un día algo caluroso y se resguardaban.

Nos gustó mucho el mariposario, además de disfrutar de
un montón de mariposas de todos los tamaños y colores, pudimos ver a estos animales en todas sus fases, por lo que la visita resulta de lo más didáctica para los pequeños. Hace bastante calor y la humedad es altísima, pero suele ocurrir esto en todos los mariposarios...

En Granja-Escuela nuestro peque se lo pasó especialmente bien, pudo ver nidos de gallinas con huevos dentro, muchos tipos de palomas, algunas curiosísimas, conejos de angora, que le encantaron, burritos y poneis... le encantan los animales domésticos y en este zoo se pueden ver desde muy cerquita. Al estar acostumbrados a las visitas, se acercan y olisquean, así que imaginaos!!


Durante el paseo por el zoo se pasa por unos caminos con bastante sombra, que se agradece muchísimo, aunque el hecho de que haya tantos árboles tiene también su inconveniente, y es que había una colonia enorme de pequeñas grullas, con sus caquitas incluídas, claro... tuvimos la suerte de no recibir ninguna...
Se puede ver también muy de cerca a las cigüeñas, a los flamencos, patos... hay varias especies de aves que van a su aire por el zoo y son muy sociables.


REPONIENDO FUERZAS
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Hay dos puntos en el zoo para tomarse algo. Uno de ellos, en un mirador, consiste en un par de mesas con sombras y una máquina de bebidas y helados. Aquí podemos comer si llevamos algo de casa.
Si optamos por comer allí y no hemos llevado nada con nosotros, en el café bar, llamado La Serreta, contamos con comedor interior y zona exterior ajardinada con mesas y sillas de plástico y sombrillas.


Nosotros comimos aquí y la verdad es que no nos pareció especialmente caro. El menú cuesta 10 euros y si tenemos niños, el infantil son 7 euros. En nuestro caso, compartimos la comida con el peque. Comimos un plato de paella cada uno, un refresco y un postre a elegir entre varias opciones. De primero había también pasta y pizza. No era una exquisitez, pero podía ser más caro y resultar peor, en estos sitios se tiende a abusar un poco.


NUESTRA EXPERIENCIA AQUÍ
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Tengo que confesaros que este zoo me despierta sentimientos encontrados. Es un zoo que realiza una gran labor de recuperación de especies, de reproducción en cautividad y de divulgación entre niños y jóvenes, gracias a sus aulas en las que se dan charlas a grupos escolares.
El trabajo incansable durante 32 años de su fundador, José Ignacio Pardo de Santayana, hizo posible que hoy haya animales en sus 60.000 metros cuadrados que de no ser por el zoo no existirían.

Pero no sería justo por mi parte contaros las pegas de estas instalaciones: están escasísimos de espacio, por lo que algunos animales, como os comentaba en el caso del cocodrilo enano, están en unas condiciones que no parecen las mejores.
En general, al zoo le hace falta un buen lavado de cara de todas las instalaciones, un repintado, se ve que ya va cumpliendo años y que los arreglos van haciéndose, pero muy despacito...


Hubiera preferido ver menos más animales y que éstos tuvieran más sitio para moverse a sus anchas.
Por otro lado, nos pareció bastante cara la entrada, nada menos que 16 euros cada adulto... yendo en familia sale en un buen pico, por lo que más vale llevarse la comida de casa y al menos eso nos ahorramos...

No sé si recomendaros la visita o no. Si hablase por mi niño y pensase solamente en lo que él disfrutó, os diría sin dudarlo que sí, pero desde la perspectiva de un adulto que conoce otros zoos, ya no lo tengo tan claro... así que os dejo a vuestro criterio el decidir si os apetece hacer esta parada en vuestra estancia en Cantabria.

Conclusión: Zoo de Santillana del Mar