Municipio de La Alberca
SI VAS A SALAMANCA, NO TE OLVIDES DE VISITAR LA ALBERCA - Municipio de La Alberca Castilla y León

Nuevas opinión ... como es el caso de La Alberca, pues al tardar en llegar en ellos el progreso les ha permitido conservar sus casas y su trazado urbano ta... más

SI VAS A SALAMANCA, NO TE OLVIDES DE VISITAR LA ALBERCA
Municipio de La Alberca

PLUVIA64

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Municipio de La Alberca

Fecha: 13/06/05

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Ventajas: UNA LOCALIDAD MARAVILLOSA

Desventajas: NO VISITARLA

En un lugar de Castilla-León de cuyo nombre no quiero olvidarme existe una preciosa localidad que todo amante de los pueblos con encanto y del turismo rural debe apuntar ya mismo en su agenda. Se trata de La Alberca, provincia de Salamanca, una de esas joyitas que la Historia se ha empeñado con gran acierto en mantener intacta como si el tiempo no hubiera pasado por ella. Adentrarse en sus calles supone abandonar este ruidoso y estresante siglo XXI para trasladarse con dulzura a un tranquilo y relajante mundo medieval. ¿Estáis preparados para hacer este viaje en el tiempo? ¿Os apetece conocer el pasado? Pues adelante y seguid leyendo. Creo que el viaje no os defraudará.

¿SABRÉIS LLEGAR HASTA AQUÍ? Es sencillo. Voy a partir de Salamanca capital. Tomáis la carretera C-512, llegáis hasta un pequeño pueblo denominado Vecinos y una vez allí cogéis la carretera SA-210. Ya estáis cerca; esta es la vía que en pocos kilómetros os conducirá a La Alberca. En poco más de una hora habréis recorrido los 77,3 kilómetros que separan ambas localidades.
¿Que no disponéis de coche? Bueno, en este caso tendréis que tirar de autobús. En la estación de autobuses de Salamanca deberéis localizar la empresa de Virgilio Cosme que será la que os lleve hasta La Alberca. No intentéis ir en tren. Renfe no dispone de líneas por esta zona.

¡ADENTRÉMONOS EN EL PUEBLO! ¿Increíble, verdad? Parece mentira que podamos estar andando por estas callecitas tan estrechas con un pavimento de piedra como el que pisaron nuestros antepasados. Tiene un aire de antigua judería. ¿Y estos impresionantes aleros? Estamos en una zona de sierra y las lluvias y nieves son frecuentes en invierno. Los antiguos pensaban en todo y no se olvidaron de estas estructuras para resguardar a los viandantes de las inclemencias del tiempo. Caminemos sin prisa, vayamos despacio pues será esta la única manera de que ningún detalle se escape a nuestra vista: los armazones de madera, los balcones corridos también de madera y preciosamente engalanados con sencillas flores, los muros de adobe, los dinteles de las casas con curiosas inscripciones y símbolos religiosos, los rincones del Barrio Nuevo, la pintoresca calles del Chorrito…Es maravilloso desplazarse por este laberinto. ¿Conducirá a algún sitio? Pues si todos los caminos conducen a Roma, en La Alberca todas las tortuosas callejuelas nos llevan al final hasta la plaza Mayor. Sentémonos al pie de su bonito crucero de piedra y contemplemos desde allí la estructura de esta plaza. Tres de sus lados están cubiertos por soportales. ¡Qué encanto tienen las plazas porticadas! Y no será difícil que ese encanto lo comparta con nosotros algún albercano que, orgulloso de su tesoro, no dudará en proporcionarnos una impagable información sobre los secretos de su localidad. Veréis con qué entusiasmo os ayuda a comprender la peculiar estructura de la casa albercana, una casa de tres plantas: la de abajo para el ganado (una tradicional forma de servir de calefacción para las plantas superiores), la central (para los dormitorios) y la de arriba para el comedor y la cocina. ¿La cocina en la planta alta? ¡Qué cosa más rara! Pero todo en esta vida tiene su explicación: la casa albercana no dispone de chimenea; el humo de la cocina (de leña, por supuesto, para eso la comarca está repleta de castaños y robles) sale al exterior directamente a través de los tejados y eso hace que se ubique la cocina en la planta más alta. ¿Seguís sorprendidos? ¿No sería más fácil hacer una chimenea? Pues no, en La Alberca concretamente, no. En esta fría localidad no interesa que el humo salga al exterior directamente; antes de dejarlo escapar tiene que cumplir una función en el interior de la cocina: el humo tiene que servir para curar las chacinas de la matanza (chacinas que se cuelgan en la cocina en travesaños de madera) y también para secar las exquisitas castañas de la zona que, de esta forma, una vez secas se conservarán sin estropearse durante todo un año. ¿Os quedáis con ganas de ver por dentro una casa albercana? ¿No os conformáis con contemplarlas desde el exterior? Pues localizad “La Posada”. Justo enfrente de ella hay una reproducción intachable de una casa típica que puede ser visitada por los turistas curiosos. Seguro que no os defraudará.

¿ACASO ESTE PASEO OS HA ABIERTO EL APETITO? Pues a comer se ha dicho. No faltan restaurantes para complacer los estómagos más exigentes. La gastronomía de la zona es variada. No os vayáis de La Alberca sin probar sus deliciosas chacinas ibéricas y sus exquisitas carnes a la brasa. Dejad un huequecito para los postres: los bizcochos, las floretas y los turruletes bien merecen que los conozcáis. Vale la pena guardar el bocadillo, gastar un poquito de dinero y probar la cocina tradicional de la comarca. Restaurantes hay muchos: en la misma Plaza Mayor están el Mesón “El balcón de la plaza” y el Restaurante “La Catedral”. Por unos 18 euros podéis poneros las botas.

¿NOS LLEVAMOS ALGÚN RECUERDO DE ESTE BONITO LUGAR? Los mejores recuerdos quedarán grabados en vuestra retina, pero aun así podéis adquirir algún objeto de la variada artesanía albercana. Los bordados, encajes, puntillas y los trabajos en madera de castaño y nogal tienen larga tradición en la localidad.

¿Y SUS ALREDEORES? ¿Os gusta el senderismo? Basta con salir del pueblo adentrándose por caminos de castaños, nogales y robles para disfrutar de una generosa naturaleza. ¡Todo un lujo ese de poder pasear entre árboles! Y si os animáis a coger el coche muy cerquita están Las Batuecas (13 kms.) y La Peña de Francia (18 kms.). Son parajes asimismo inolvidables.

Durante muchos siglos judíos, árabes y cristianos convivieron armónicamente en La Alberca. La Inquisición vino a terminar con esta pacífica convivencia. Pero mucho de esta tolerancia queda en el espíritu de los albercanos, gentes que viven en un escenario medieval con un alma del siglo XXI y que acogen con agrado y entusiasmo a los visitantes. ¡Mentes abiertas!

Feliz viaje.

Conclusión: TE ENCANTARÁ VISITAR UN PUEBLO TAN PINTORESCO Y BIEN CONSERVADO