Häagen Dazs, Dulce de Leche
Dulce decepción - Häagen Dazs, Dulce de Leche Helados

Nuevas opinión ... helados...etc. En general suelen ser bastante novedosos, y atrevidos con los sabores, vainilla con nueces de macadamia, coockies & cr... más

Dulce decepción
Häagen Dazs, Dulce de Leche

larky

Nombre del usuario: larky

Producto:

Häagen Dazs, Dulce de Leche

Fecha: 13/10/11

Valoración::

Ventajas: Recipiente muy atractivo

Desventajas: Sabor no muy convincente

Dulce de leche... recuerdo que mi madre lo preparaba poniendo al baño maría un bote de leche condensada. Qué delicia comer esa crema acaramelada y untuosa sobre una rebanada de pan de payés. Eso era una merienda y no la bollería industrial de ahora.

El dulce de leche no es en nuestras tierras tan popular como allende los mares. En Colombia lo llaman arequipe y lo comen con casi todo: obleas, crêpes, queso... Uno de los postres más deliciosos que probé en mi última estancia en ese país son las brevas confitadas con arequipe. Lo del queso no debe sonaros extraño; los colombianos son muy aficionados a combinarlo con cosas dulces como el 'bocadillo' (dulce de guayaba) o el mismo chocolate. Sí, he dicho bien: chocolate. Comen el chocolate deshecho (que no es tan espeso como el nuestro) con un trozo de queso dentro. Incluso tienen un proverbio que dice "chocolate sin queso, es como amor sin beso". Sin comentarios.

Quizá por la creciente presencia en nuestro país de inmigrantes provenientes de Sudamérica es cada vez más fácil encontrar dulce de leche en los comercios. En mi visita de ayer al Corte Inglés había no menos de media de docena de marcas en varias presentaciones diferentes, pero una llamó rápidamente mi atención: La Lechera dulce de leche. No hace falta que os diga que esta marca es una institución, un punto de referencia para los golosos del orbe entero, ya que elabora la leche condensada más afamada que existe y a partir de la cual mi madre obtenía ese dulce de leche caramelizado que tanto marcó mi infancia (y mi dentadura supongo que también, aunque esto mejor dejarlo para otro rato...).

Ni corto ni perezoso metí el botecito en la cesta. Digo botecito, porque el tarro es de un tamaño más bien reducido (297 g) con lo cual uno no tiene el mismo cargo de conciencia que si se apalanca uno de medio kilo o más... El recipiente en sí mismo es una obra maestra del márketing. Sus colores (caramelo, marrón, amarillo) sugirien a primera vista cremosidad y dulzura. Su forma redondeada se pega a la mano de una manera que se hace imposible soltarlo una vez lo has cogido de la repisa. La tapa twist-off es de las más hermosas que he visto, y eso que yo me dedico a esto de la litografía sobre metal: dan ganas de pegarle un lengüetazo.

Una vez caído en las redes de la estrategia comercial de los Sres. de Häagen, no me quedaba más que correr a casa a catar la dulce tentación, cosa que hice sin más dilación. El resultado fue bastante decepcionante. El tarro contiene una crema espesa de color caramelo (hasta aquí todo normal), pero su textura es poco líquida y recuerda más a la de la cuajada que a la de la mantequilla, que es a lo que se parece la leche condensada después de ser calentada a punto de caramelización. El sabor, aunque agradable, no tiene esa dulzura pegajosa que recordaba de antaño, sino que es más acaramelado y con un toque de limón. Tras revisar los ingredientes, comprobé que estaba hecho con leche, azúcar, sal (¿?) y ácido cítrico, lo que explica el sabor ligeramente ácido. Probablemente la inclusión de un acidulante es imprescindible de cara a la conservación del producto.

En cualquier caso, y aunque se trata de un producto natural y de calidad contrastada, cuando uno ha probado el dulce de leche de su mamá se vuelve un cliente muy exigente. El listón, hay que reconocerlo, estaba muy alto. Tendré que probar otra marca, está claro.

Jordi

Conclusión: No termina de convencerme, prefiero otras marcas