
Nuevas opinión ... los combates en tiempo real, con lo que se consigue una perspectiva global del período histórico que reproduce. De ahí el nombre de Total W... más
Ego sum Pijus Magnificus, Imperator
Rome Total War: Barbarian Invasion (PC)

Nombre del usuario: larky
Producto:
Rome Total War: Barbarian Invasion (PC)
Fecha: 04/09/11
Valoración::
Ventajas: Gráficos impresionantes
Desventajas: Rigor histórico mejorable . Se come muchos recursos
Los juegos de 'romanos' siempre han figurado entre mis predilectos. Primero fue la serie Caesar de Sierra, de la cual se anuncia para el año entrante la cuarta entrega: juegos magníficos pero que incidían tan sólo en el aspecto de microgestión y construcción de ciudades al estilo de Sim City con escasa o nula presencia de la estrategia en su vertiente militar. Juegos como Praetorians vinieron a llenar este hueco, pero aunque estaban muy bien, se trataba tan sólo de RTS, juegos de estrategia en tiempo real, con poco rigor histórico. El mercado, pues, estaba a la espera de un juego que aunara estas dos facetas y el año pasado Activision nos dio el gran gustazo al ampliar su serie Total War al período romano.
NOTA ACLARATORIA (respecto del título de la opinión): Cuando jugaba a Caesar siempre utilizaba el nombre Pijus Magnificus. Para quienes desconozcan el origen de este nombre, les recomiendo una revisión de la fimografía de Monty Python.
El juego llegó precedido de grandísimas expectativas y, aunque no ha desfraudado, tampoco llegó a cumplirlas en su totalidad. Aún así, se trata de uno de los juegos más elaborados y complejos que ha dado hasta el momento la industria del entretenimiento informático, algo de lo que te das cuenta nada más abrir la caja y ver que consta nada menos que de 3 CDs (¿para cuando juegos en soporte DVD?). Se trata de la tercera entrega de la serie Total War, desarrollada por la empresa británica Creative Assembly y distribuida por Activision. Esta serie combina elementos de estrategia por turnos con la gestión de recursos y los combates en tiempo real, con lo que se consigue una perspectiva global del período histórico que reproduce. De ahí el nombre de Total War, guerra total. Esta serie de juegos ha sido la primera en permitir el manejo de tropas individualizadas en cantidades suficientes para emular (hasta cierto punto) combates reales, apartándose en este sentido del escaso realismo de los RTS.
¿QUÉ HAY DE NUEVO, VIEJO?
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Muchas y espectaculares son la novedades que ofrece esta tercera entrega ambientada en el período de la República romana. La primera y más evidente es un motor gráfico muy mejorado que en teoría permite una experiencia cinemática de las batallas en 3D (ved las fotos para haceros una idea). Las expectativas no se han cumplido totalmente respecto a lo anunciado en la publicidad del fabricante ya que en tiempo real los gráficos son bastante más fragmentarios, pero aún así representan un notable avance sobre los juegos precedentes.
Digna también de mención es la integración del mapa estratégico con el táctico, lo que significa que el terreno del campo de batalla reproduce exactamente el del mapa tipo Risk en el que se juega la mayor parte del tiempo. De esta manera, sabes exactamente qué te espera.
Según lo publicitado, el juego permite manejar hasta 24.000 soldados individuales en tres dimensiones en una misma batalla. No puedo hablar por experiencia, ya que todavía no he conseguido acercarme a una cifra tan elevada de combatientes, pero en algunas webs he leído que a partir de los 8.000 soldados el juego experimenta un ralentizamiento considerable.
El juego también se anunciaba como enteramente 'modeable' (un mod, como todos sabréis, es un cambio o añadido que se puede hacer en un juego utilizando unas herramientas que lleva incorporadas; en el caso de Rome: Total War basta un simple editor de textos). Aunque en este aspecto hay también más limitaciones de las previstas (buena parte de la información está codificada y es inaccesible), sí que es posible modificar el juego de manera rotunda y circulan en la red multitud de mods, el más conocido de los cuales es Rome: Total Realism, prácticamente un juego diferente creado a partir del original.
EL JUEGO
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Entrar en detalle nos llevaría a extendernos de tal manera que más que una opinión sería una guía sobre el juego. Así que me limitaré a resaltar los rasgos más notables de la mecánica sin profundizar demasiado. Como las batallas siguen una pauta muy parecida a la de los dos juegos anteriores, me centraré en la gran campaña, en la cual las oportunidades de librar todo tipo de batallitas no es que falten, precisamente. Por descontado, la posibilidad de manejar un mayor número de tropas implica una complejidad creciente y una superior dificultad para coordinarlas en el campo de batalla, con lo que uno se encuentra continuamente pulsando la 'P' para pausar el juego. Y es que aunque parece que las tropas se desplacen lentamente, cuando empieza la acción, la lucha es frenética... Por lo demás, aparte de las luchas urbanas y de algunas unidades curiosas (como los cerdos incendiarios), es básicamente lo mismo, aunque muy mejorado.
El juego empieza en el año 270 a.c. y podemos elegir entre tres facciones romanas: Julios (populistas), Brutos (conservadores) y los Escipiones (fanáticos religiosos), cada uno con sus capacidades específicas. Junto a ellos está el Senado, que representa a Roma propiamente dicha, con sus propios recursos. El objetivo es llevar una de las facciones a predominar sobre las demás de manera que estalle una guerra civil que te permita triturar al Senado y alzarte como Emperador. Para ello es necesario desplegar buenas dotes de diplomacia y conquistar territorio de otros pueblos para aumentar riqueza y capital humano.
Los que estén algo duchos en historia se darán enseguida cuenta de que el realismo histórico es bastante dudoso ya que las diferentes facciones que se peleaban por el poder en la Roma tardorepublicana no tenían una base territorial y eran muchas más de tres. La expansión territorial se realizaba a base de generales escogidos por el senado y controlados por él. Claro que es extremadamente difícil representar esta compleja situación política basada en el clientelismo de las grandes familias patricias en un juego de tablero que, básicamente, no es más que un Risk sofisticado. Los pueblos bárbaros y las restante civilizaciones sí están representados de forma más rigurosa, y en el modo multijugador pueden jugarse hasta 9 de ellos (más utilizando los mods).
Resumiendo, el juego es una pasada y sienta precedente en este sector. Pese a sus limitaciones y los elevados requerimientos de máquina, la jugabilidad es inmensa y, por mucho que juegues, siempre queda algún rinconcito por explorar. Eso sin mencionar el modo multijugador, que ofrece unas posibilidades inmensas. Recomendable al 100%.
Conclusión: Recomendable al 100%
