Cuentos Orientales - Marguerite Youcenar
La Yourcenar de ojos rasgados - Cuentos Orientales - Marguerite Youcenar Literatura Extranjera

Nuevas opinión ... (o gracias al cielo) mi colección de libros de relatos cortos es muy amplia y cada vez me cuesta más encontrar estas pequeñas 'r... más

La Yourcenar de ojos rasgados
Cuentos Orientales - Marguerite Youcenar

Kaf

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Cuentos Orientales - Marguerite Youcenar

Fecha: 18/09/00 última modificación 18/09/00 (388 Número de veces leída)

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Ventajas: Fácil de leer

Desventajas: Ninguna

Faltaban dos horas para que empezase aquello a lo que había ido yo a ver en Madrid... ¡Dos horas! Con las prisas no había metido ningún libro en mi mochila y no me apetecía meterme en una cafetería con el día tan estupendo que hacía.



Me metí en la primera librería que encontré y me propuse salir con un libro de relatos cortos (mis favoritos para hacer más llevadera una espera). Desgraciadamente (o gracias al cielo) mi colección de libros de relatos cortos es muy amplia y cada vez me cuesta más encontrar estas pequeñas 'rarezas'. Sin embargo, como llámandome, estaba 'Cuentos Orientales', de Marguerite Yourcenar, en un estante de 'libros de bolsillo'. Sin dudarlo un instante, me hice con él.



En 'Cuentos orientales', Marguerite Yourcenar nos vuelve a demostrar que es una maravillosa narradora, llena de ingenio, erudita en mitologías y, sobre todo, amante de la fantasía al más puro estilo. Sus historias son mágicas, irreales e incluso surrealistas en las más de las ocasiones pero... se hacen tan creíbles, tan dulces... tan cortas...

'De como se salvó Wang Fo' es mi favorito, además del primero en la edición que yo me compré.



Hay historias de amores desesperados y mujeres extraordinarias, como la de 'El último amor del principe Genghi' o 'La leche de la muerte'... En realidad se nota la mano de una mujer en los textos. Quiero decir que escribe de una forma tan sensible que parece como si quisiera seducir al lector, ya sea hombre o mujer, a traves de unas historias que, a pesar de su crueldad en algunas de las ocasiones, son de una belleza y están escritas con una prosa tan cuidada tal, que a uno no le importaría perderse dentro de ellas.



Llegué tarde a mi cita. Leí y releí hasta que miré el reloj. Habían pasado dos horas y media. Creo que no hace falta decir más.

Conclusión: