| Producto: |
Dios Lo Ve - Óscar Tusquets |
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02/02/01 (215 Número de veces leída) |
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Ventajas: Tiene una lectura fácil y amena.
Desventajas: Hay que empezar a leerlo con tiempo, porque cuando empiezas, no paras hasta que lo acabas.
"Parece ser que en una ocasión, uno de los jóvenes colaboradores de Lutyens se encontraba grafiando la fachada trasera de una de las casa que se estaban proyectando en el estudio. El Maestro, tras estudiarla con detenimiento, observaba que la posición de una de las ventanas alteraba la composición general, a lo que se colaborador objetó:
- Esto no es un problema, el muro que cierra el patio de servicio está tan próximo que esta abertura no se puede relacionar con el resto de la fachada. Nadie podrá ver esta falta de rigor geométrico.
A lo que el arquitecto repuso impasible:
- Dios sí lo ve."
Me he permitido la licencia de comenzar el comentario de esta fabuloso libro, haciendo referencia directa de uno de sus pasajes, con el que el autor muestra de forma muy gráfica el engranaje cuyo movimiento da pie al complicado juego de teorías sobre las cuales apoya su propia forma de trabajar.
"Dios lo ve" nos acerca de forma clara y directa aspectos fundamentales de la creación artística, tantas veces discutidos en ámbitos académicos, pero no de forma trivial ni expositiva, sino implicando el cada una de sus ideas las creencias del autor, es decir, se compromete con todo aquello que dice.
Esto hace del libro unos de sus principales atractivos: tratar de asuntos peliagudos con la nobleza y sinceridad, imposible de desautorizar, del artista responsable, que da una opinión muy personal.
Pero precisamente esta virtud hace que, como toda opinión personal, suene un tanto dogmática. Pienso que no es el fin de Tusquets sentar cátedra, sino exponer unos puntos de vista, fundamentados, sobre el quehacer artístico el cual es cierto que actualmente se ha vuelto muy elitista (porque no permite el acceso a todo el mundo), y falto de un compromiso sincero del artista con su obra.
Cuántas veces habré asistido a la presentación de un pintor, escultor o poeta, cuya obra nadie entiende (ni siquiera el propio autor), queriendonos convencer de la majestuosidad de sus obras. Hay momentos en los que me siento como el rey que era engañado por el hábil sastre que le quería convencer de la riqueza de las ropos que le confeccionaba y que sólo la gente inteligente podía ver, cuando en realidad el monarca se paseaba desnudo por las calles. Lo que es un verdadera lástima es que sólo aquellos que por nuestra profesión tenemos el derecho y el deber de descubrir la farsa, podamos hacerlo sin temor a que nos desacrediten, cosa que hacen sin ningún pudor con el público en general, que es al que en realidad debería estar dirigida la obra. Últimamente es tanto el poder de convicción sobre el que se apoyan (ayudados por los medios de comunicación de "masas"), que el mercado artístico se está llenando de BASURA. Por fortuna aún hay gente que lo denunciamos. Gracias Óscar por demostrarlo una vez más.
Desde Sir Edwin Lutyens, como arquitecto y proyectista, y sus magníficas mansiones, pasando por Lluis Doménech Girbau y su Palau de la Música Catalana, Picasso y sus excentricidades, Dalí y sus genialidades, Velázquez, Goethe, Michelangelo, y tantos otros que aportan a la pintura, escultura, arquitectura, ingeniería, cine, jardinería, land art, teatro, incluso algo de toreo con Curro Romero, Tusquets nos invita a meditar sobre la necesidad de reconocer el valor de la obra justificada no por si misma, sino por una necesidad creativa del autor, basada y fundamentada en unos principios que deben regir toda creación artística, y que por lo tanto se puede proyectar sobre todo artificio humano.
Merece la pena adivinar en la Pietá Rondanini de Michelangelo una sublime expresión proyectada a lo divino; en el Dionisos de Fidias una necesidad inapelable de perfección; en el cuchillo de la armadura de un tramo del puente del Pardo diseñado por don Carlos Fernández Casado una justificación de su responsabilidad, en definitiva, todo aquello que NO hacen quienes colocan un cubo y una fregona puestos del revés con un CD-ROM incrustado a media altura y un charco de algo parecido a sangre en la base titulándolo "Degeneración de la nobleza especulativa". Ropas Reales de un monarca desnudo.
Vamos a atrevernos a ver el mundo con los ojos del niño Picassiano, y a gritar que estamos cansados de fenómenos que desvirtúan los principios de un criterio artístico razonable(Personas de cuyo nombre no quiero acordarme y que con su arte BASURA nos embrutecen). El libro de Óscar Tusquets es un buen comienzo para tratar de hacerlo.
Conclusión:
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Últimos comentarios
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- 12/03/01 Me encantó. GRACIAS. Darane |
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- 24/02/01 Ya tengo el libro. Ya te contaré. Darane |
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- 07/02/01 Se agradecen los comentarios que haces a mis opiniones. Seguro que el libro que recomiendo, no te defrauda. Un abrazo.
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Comentarios
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