
Nuevas opinión ... envenenado por su tío Claudio, actual rey. Hamlet traza un plan para descubrir la certeza de lo que le han contado gracias a la repr... más
El sueño de la Duda
Hamlet -William Shakespeare

Nombre del usuario: piritoos
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Hamlet -William Shakespeare
Fecha: 19/03/02 última modificación 12/08/02 (2962 Número de veces leída)
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Ventajas: Obra maestra
Desventajas: Mimguma
Todas las obras de Shakespeare son más que teatro. Así, creemos más firmemente en el Ricardo III que pide desesperadamente su caballo que en el oscuro personaje real. Marco Antonio es ese hábil orador que demanda la venganza del pueblo sobre el cadáver apuñalado de César. Hamlet es el rubio príncipe de Dinamarca, un joven que vacila, doliente que recorre el escenario solo, frente a su tragedia.
Es también el símbolo de la duda (como Lady Macbeth el de la ambición ciega). Y en alguna manera el paradigma del teatro.
Sin embargo Hamlet es una obra singular. Ante nosotros se presenta un príncipe doliente que ha perdido a su padre. Odia a su madre por casarse de nuevo con su tío, hermano del recién fallecido rey, y nuevo monarca. El rey, su venerado padre, ha muerto en circunstancias extrañas. Hamlet sospecha de la pareja que ocupa el trono.
Durante la obra las pruebas contra los criminales se acumulan. En una grandiosa escena, el espectro del rey muerto acusa a los criminales, y demanda de su hijo el sagrado deber de la venganza. Por alguna razón, Hamlet decide fingirse loco. En sus desvaríos mata por accidente al anciano consejero del rey, Polonio, el padre de la joven Ofelia y de su hermano Laertes ?
Varios hallazgos únicos nos hacen venerar esta obra. Uno es el tierno personaje de Ofelia. Como Julieta, es un personaje puro, una joven enamorada del apuesto príncipe. Hamlet probablemente la ama levemente, sin la intensidad arrebatada de la pasión de Romeo. Ofelia está destinada a él, pero su supuesta locura le lleva a tratarla con crueldad, y finalmente a una muerte trágica. Hamlet se disfraza de orate, pero sigue cuerdo. Tristemente, Ofelia está cuerda, pero enloquece de verdad. ante nuestros ojos sobrecogidos. La trama se complica llevándonos a un truculento final.
Otro es el propio Hamlet. Un tortuoso dandy, que duda ante lo evidente. Como en todos los personajes de Shakespeare, encontramos en él una profunda humanidad. Nos cuesta perdonar su fría crueldad con Ofelia, acaso innecesaria. Nos sobrecoge la profundidad de su pensamiento, cuando monologa sobre el ?ser o no ser?, o toma en sus manos el cráneo pelado de Yorick, el bufón del palacio (?ah, pobre Yorick, yo le conocí, Horacio? ?). Horacio, el amigo fiel, le hace de contrapunto racional (y algo pacato) en mucho diálogos. Hamlet le advierte a él (a todos nosotros) que el mundo es más amplio de lo que puede percibir su visión racionalista.
Finalmente, el gran hallazgo de Hamlet esta en que dentro de la obra se representa Hamlet. Unos actores contratados por el príncipe representan una suerte de ?Hamlet? ante la corte del nuevo rey homicida y de su adúltera esposa. Hamlet, el verdadero, quiere enfrentar a los culpables ante su crimen, antes de consumar su venganza. Quiere ver sus caras ante el simulacro de su infame asesinato. Ese ejercicio de profundidad, de perspectiva, nos aporta una sensación mágica y única de realidad. Vemos a unos actores que son a su vez espectadores de la representación de unos actores. Shakespeare hace como Velazquez, o Van Eyck. Ellos (en ?Las Meninas?, en ?El matrimonio Arnolfini?) pintaron un espejo que crea en quien lo vé la ilusión de estar dentro del cuadro. En ese momento el patio de butacas parece desplazarse al escenario, y compartimos butaca con la corte del rey, con el propio Hamlet.
La grandeza de esta obra está en esos hallazgos formales, en la bellísima poesía que rodea a Ofelia, en la profundidad de los personajes, en que nos integra en la obra como ninguna otra ha conseguido hacerlo ? La historia es intrincada, a veces contradictoria y vacilante, como un sueño. Por ello Hamlet tiene magia. Es una obra que nos penetra por ósmosis, sin darnos cuenta, sin advertirlo casi.
Dos cosas curiosas alrededor del nombre de los personajes. La primera es que casi todos tienen nombres latinos (Polonio, Claudio, Horacio, Ofelia ?) Dos son españoles (Bernardo Y Francisco). Corresponden con los soldados del rey Claudio. Sólo son daneses el del propio Hamlet, y los de los miserables que planean asesinarle: Rosencrantz y Guilderstein. Los nombres, por tanto, están organizados por categorías de personajes. Nombres casi inverosímiles que acentúan el sentido onírico de la obra.
La segunda es descubrir que el hijo de Shakespeare se llamaba Hammet. Nombre tan similar que no puede ser casual. Muchos críticos (Joyce entre ellos) sostiene que esta obra es en realidad una venganza. Shakespeare nos cuenta su propio drama: ?asesinado? y traicionado por su esposa, su hijo ?se venga?. Sabemos por el testamento del vate que las relaciones entre ambos eran más que frías ?
Conclusión:
