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Opiniones para Poesía Castellana Completa - Garcilaso de la Vega


El más grande poeta de nuestra literatura. -  Poesía Castellana Completa - Garcilaso de la Vega Literatura
Poesía Castellana Completa - Garcilaso de la Vega 

Nuevas opinión ... difíciles de encontrar en otros poetas. Obviamente, con esto no quiero quitar nada de mérito al resto de autores, con los cuales también he... más

El más grande poeta de nuestra literatura.
Poesía Castellana Completa - Garcilaso de la Vega

ninfa_del_amor

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Poesía Castellana Completa - Garcilaso de la Vega

Fecha: 09/07/07 (2683 Número de veces leída)
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Hoy abandono las opiniones sobre cómics, películas o navegadores GPS y me dedicaré a hablaros sobre un tema muchísimo más profundo, fascinante y, a parecer de muchos, estúpido: la poesía y su autor más perfecto, Garcilaso de la Vega.

Huelga decir que no comparto en absoluto la opinión de quienes piensan que la poesía es un género literario absurdo y carente de interés. Creedme que los hay. Y muchos. Pero, ¿cómo puede alguien pensar que este género literario es absurdo? ¿Cómo puede alguien decir que la poesía no puede aportar nada? Debe ser que no la han leído. Porque, ¿se puede pensar eso de un género en el que se condensa en tan corto espacio todas las sensaciones y sentimientos que existen? Todas las alegrías, desilusiones, desgracias, llantos, padecimientos… todo cabe en poesía. Y de una manera tan real, tan grave y tan exacta que sientes en tu propia alma aquello que lees.

Cuando lees poesía se produce la mayor de las empatías, porque no estás leyendo lo que ha escrito otra persona, sino que estás reviviendo en tu propio ser aquello que te ocurrió una vez. Y ya no ves al poeta, sino a ti mismo.

Pero la poesía no sólo sirve para emocionarse, para recordar esos sentimientos que creías olvidados o para unir a todas las personas bajo un mismo verso y en un mismo sentimiento. La poesía me sirve para aplacar todas las tormentas de mi cambiante alma, para llenarme el corazón de ese sentimiento tantas veces nombrado y vilipendiado: el amor. Me sirve para reflexionar, para trastocar el sentido común, para ahogarme en un llanto sincero o para alegrarme ante el descubrimiento de un sentimiento oculto en nuestras vidas, tan atareadas con el trabajo y los problemas cotidianos que nos impiden conocernos mejor a nosotros mismos. Me sirve para observarme a mí misma desde otra perspectiva diferente, para purificarme… es una confrontación de mi alma con todo lo que le rodea.

La poesía, en definitiva, es magia. Pero una magia tan cercana y tan real que puedes tocarla, olerla y saborearla, porque no hay nada más dulce al paladar que una buena poesía.
El súmmum del atractivo poético se da mediante la unión de la magia que irradia la poesía y de la perfecta pluma de un genio. Esta mágica unión se ha dado en multitud de ocasiones a lo largo de la historia, pero nunca de manera tan sublime como la sucedida en el Siglo de Oro. En este periodo de esplendor de la cultura española nació en Toledo un genio: Garcilaso de la Vega.

Los que me conocen saben que, entre todos los poetas, tengo una predilección total por la poesía de Garcilaso; para mí representa un compendio de magia, belleza y musicalidad muy difíciles de encontrar en otros poetas. Obviamente, con esto no quiero quitar nada de mérito al resto de autores, con los cuales también he disfrutado muchísimo leyendo su obra. Pero en Garcilaso hay algo que desde el principio me llamó la atención: su poesía, evidentemente, sería lo más importante, pero también tuvo una vida plagada de contrastes, con momentos muy felices y otros tan terribles que lo han convertido en un icono.

Garcilaso nació del ilustre linaje de los Santillana y Pérez de Guzmán. Se educó en la corte, junto a los príncipes y de la mano de los más importantes humanistas, lo que le confirió una vasta cultura y entró desde muy joven al servicio del Emperador, por quien luchó en innumerables batalles. Hasta el momento, la vida sonreía a Garcilaso, pero sucedió un hecho que truncó la tranquila estancia del poeta: actuó como testigo en un matrimonio contra las órdenes expresas del emperador, lo que provocó que éste lo desterrara a una isla del Danubio.

Esta tuvo que ser una época muy dura de su vida, verse desterrado después de haber estado toda una vida al servicio del emperador tuvo que ser algo que pasara factura a Garcilaso. No obstante, Garcilaso era un hombre muy apegado al Emperador (e imagino que también a su privilegiada situación) y volvería fiel a su servicio. Pero, más allá de todos los problemas, Garcilaso conoció en este exilio la poesía de Petrarca, estilo que imprimiría a partir de ahora en sus poemas.

Tiempo más tarde, Garcilaso fue perdonado y volvió a España y a su vida militar, participando en muchas misiones. En una de ellas, en el asalto de la fortaleza de Muy, fue herido y unos días más tarde moría prematuramente, con sólo 35 años de edad. ¿Cuántas canciones, sonetos o églogas más podríamos haber disfrutado de no haber ocurrido este triste hecho? Es algo que nunca se sabrá, pero fue una pena que una mente tan privilegiada tuviera una vida tan corta, privándonos de su arte.

Pero no sólo se dedicó a la poesía y la guerra, sino que tuvo una vida amorosa muy intensa. Se casó muy prematuramente con Elena de Zúñiga, matrimonio que no le trajo la felicidad; de hecho, Elena no aparece en su obra. Un año después del casamiento conoció al verdadero amor, a la persona de quien tantos desdenes sufriría, a quien tanto amor profesó y que tendría una importantísima influencia en su obra: la Elisa de sus versos, Isabel Freyre.

Releyendo algunas biografías de Garcilaso, en todas dicen que debió ser un hombre de gran atractivo personal, tanto por sus prendas físicas como por su carácter, inteligencia y hombre de mundo. ¡Ay, Isabel! ¿Cómo podría no desear a alguien que tuviera esas cualidades y que además escribía unos versos tan preciosos? Yo, ya lo imaginaréis, me derretiría por un hombre así, jeje.

A pesar de la enorme importancia de la obra poética de Garcilaso, ésta es muy reducida. Sólo consta de tres Églogas, dos Elegías, una Epístola, cinco Canciones, treinta y ocho Sonetos y unas pocas composiciones breves.
Lo más perfecto de su obra son las églogas. Las tres fueron compuestas en Nápoles –donde hubo una mayor evolución de su obra-. En estas églogas, Garcilaso se desdobla en pastores: Salicio y Nemoroso. En estas transformaciones, adopta papeles diferentes: bien encarna el despecho del enamorado que asedia a su amada infructuosamente, o bien resume la ternura y la pena que produce la pérdida ya definitiva de su amada. En las églogas también aparecen otros personajes, como Albanio, Camilo, Tirreno y Alcino, todos pastores. A la vez también toman parte en estas églogas algunas escenas mitológicas.
Lo más conocido de la obra de Garcilaso quizá sean sus sonetos, que se desenvuelven sobre todo en torno al tema del amor y, a través de los cuales, se pueden seguir algunos de los acontecimientos amorosos que más fuertemente marcaron la vida del poeta.

La verdad es que algunos de estos sonetos son de lo mejor que ha salido de la pluma de Garcilaso, y se pone la piel de gallina sólo de leerlo. Como este soneto, el XXV, en el que un Garcilaso completamente apenado por la muerte de su amada lo único que desea es poder contemplarla eternamente:

“Las lágrimas que en esta sepultura
se vierten hoy en día y se vertieron
recibe, aunque sin fruto allá te sean,

hasta que aquella eterna noche oscura
me cierre aquestos ojos que te vieron,
dejándome con otros que te vean”.

No sé a vosotros, pero me imagino el dolor que debía sentir Garcilaso en estos momentos y noto que soy yo misma quien lo siente. Es la magia de la poesía, un trasvase de almas y sentimientos, algo difícil de explicar.

Respecto a la temática de su obra, ésta gira preferentemente en torno al amor. Sobre todo, en torno a dos temas que marcaron la vida de Garcilaso: el casamiento de Isabel y su muerte. Y estos hechos los cuenta con un estilo precioso, con mucha melancolía, delicada ternura y con un sutil análisis de los estados afectivos del poeta. Hay mucha emoción en su poesía, mucho sentimiento. Y para conseguir arraigar estos sentimientos en el alma de quien lee, Garcilaso utiliza la naturaleza, adaptándola con maestría al sentimiento que pretende transmitir. Así, en momentos tristes nos encontramos con abruptas montañas o ríos caudalosos y peligrosos, mientras que para otros estados de ánimo nos encontramos en verdes prados o junto a bellos árboles.

Lo cierto, es que esta opinión me está resultando extremadamente difícil de hacer, porque escribir sobre algo tan abstracto como la poesía o lo que esa poesía te transmite es terriblemente difícil. Así pues, no puedo más que aconsejaros su lectura; sus versos son muy musicales, elegantes, con una cadencia perfecta y que deja marcado a quien lo lee.

Antes de terminar, dejaré aquí dos Sonetos que me gustan mucho. El primero es el Soneto V, dedicado a Isabel Freyre y en el que se puede ver, por la manera apasionada en que está escrito, el amor que le profesaba:

"Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escrebir de vos deseo;
vos sola lo escrebistes, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto,
Que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
De tanto bien lo que no entiendo creo,
Tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros,
Mi alma os ha cortado a su medida;
Por hábito del alma misma os quiero.

Cuanto tengo confieso yo deberos;
Por vos nací, por vos tengo la vida,
Por vos he de morir y por vos muero."

Y, por último, os transcribiré el Soneto X. En él se puede apreciar la nostalgia por la muerte de Isabel, pero una nostalgia un tanto sosegada, porque parece ser que este poema fue escrito a los dos años de fallecer ella. El primer verso del poema se refiere a algunos objetos que le recordaban a ella y que encontró una vez ya fallecida.

"¡Oh dulces prendas por mí mal halladas
Dulces y alegres, cuando Dios quería!
Juntas estáis en la memoria mía,
Y con ella en mi muerte conjuradas.

¿Quién me dijera, cuando en las pasadas
Horas en tanto bien por vos me vía,
Que me habíades de ser en algún día
Con tan grave dolor representadas?

Pues en una hora junto me llevastes
Todo el bien que por términos me distes,
Llevadme junto al mar que dejastes.

Si no, sospecharé que me pusistes
En tantos bienes, porque deseastes
Verme morir entre memorias tristes."

Espero que estos Sonetos os hayan parecido una buena elección y os hayan gustado. Lo cierto es que toda su obra es una auténtica belleza y merece ser leída, por ello os vuelvo a animar a que lo hagáis. Me sentiría enormemente satisfecha si al menos uno de vosotros, los que me leéis, os animáis a iniciar la lectura de Garcilaso, porque estoy segura que es algo de lo que no os arrepentiréis.
Espero que os haya gustado mi opinión.

Siempre vuestra, Ninfa_del_amor.

Conclusión: la poesía más llena de sentimiento.

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Últimos comentarios
javirojo1985

- 09/07/07

Hola, me he leído tus opiniones y la verdad es que me he quedado impresionado. Escribes muy bien y valoras de forma muy extensa. Un 10! De verdad. Un saludo!
crismadrid

- 09/07/07

Sensacional, a mí me gusta mucho.



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