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Un licor con historia
La Occidental, Guayabita del Pinar

Nombre del usuario: marangel
Producto:
La Occidental, Guayabita del Pinar
Fecha: 08/11/01 última modificación 08/11/01 (1258 Número de veces leída)
Valoración::
Ventajas: Tomar algo diferente
Desventajas: No poder encontrarlo normalmente
Hace unos días llegó a mis manos una botella de este licor, la persona que me la trajo de Cuba me dijo que me traía algo que no podría comprar aquí, lo cual me extrañó y le dije que quizás en El Corte Inglés, pues sé que allí se encuentran cosas que en otros sitios son difíciles de encontrar, pero me dijo que no, que ni siquiera ahí la vendían que sólo se podía encontrar en discotecas de ambiente cubano.
Esto fue algo que me llamó la atención y como ya sabéis que me encanta saber cosas nuevas, empecé a interesarme por saber algo más de este licor, que tengo que decir que me gustó, por lo menos el que me regalaron que es el dulce, tiene un saborcillo como a hierbas, no sé si alguno de vosotros habéis probado el aguardiente de hierbas, pues tiene una ligera semejanza aunque más suave y dulzón.
Lo primero que te llama la atención es que en la parte de atrás de la botella viene el Certificado de inscripción a favor de la Sociedad L. Garay y Compañía, expedido en el año 1906, evidentemente es una copia del documento, está escrito a mano con una letra minúscula, que me costó un trabajo endemoniado leer, y dice, entre otras cosas, que se pagó por los derechos de inscripción doce pesos y cincuenta centavos, en moneda de los Estados Unidos de América.
Como digo empecé a interesarme por saber algo más y así conocí el sitio de donde procede y es de Pinar del Río, (creo que la provincia más occidental de Cuba) que al parecer es donde se cultiva el mejor tabaco negro del mundo, y en donde hay un entorno natural de gran belleza como el Valle de Viñales que es Patrimonio de la Humanidad. Tiene paisajes tan bellos que le valieron el sobrenombre de Jardín de Cuba.
La Guayabita, que en realidad es de Vueltabajo, un pueblecito de Pinar del Río, es un licor que no se decidieron por catalogarlo como ron, ni wiskie, ni otra bebida conocida, por eso la llaman simplemente Guayabita del Pinar, no se sabe exactamente cuando se empezó a hacer, pero se cree que fue por el siglo XVI cuando en los meses de frío, lo pinareños tomaban por la mañana algún licor para entrar en calor, dicen que tomaban aguardiente de guarapo, hasta que encontraron una planta silvestre, un guayabo pequeño que nace solamente en aquellas tierras y que daba una fruta diminuta, por lo que la llamaron guayabita y se les ocurrió mezclarla con el aguardiente, y de esta singular forma al añadir la fruta al aguardiente y echarle azúcar, nació este famoso licor, un licor que además de calentar sus frías mañanas, le atribuyeron virtudes medicinales y digestivas.
En el siglo pasado, bueno, en el XIX, porque el pasado ya es el XX, Lucio Garay Zabala y su hermano Fulgencio, dos españoles nacidos en un pueblecito de Bilbao, viajaron a La Habana en busca de fortuna, enseguida sacan al mercado el coñac El Globo, el anís El Portador y el coñac La Africana. Pero este hombre busca nuevos mercados y así encuentra esta bebida, la comercializa sobre 1892 y en vista de la gran acogida que tiene, es así como nace la fábrica La Occidental. Este licor aún hoy se sigue elaborando artesanalmente según la vieja tradición.
En 1911 se realiza en La Habana la Exposición de licores cubanos y la Guayabita del Pinar "seca", gana el Gran Premio. En 1925, aún viviendo Lucio Garay, gana este licor la Medalla de Oro en la Feria Internacional de Roma, compitiendo con vinos y coñac de estirpe y abolengo bien conocidos.
Y esto es más o menos lo que pude averiguar de la historia de este singular licor, si os podéis hacer con una botella, veréis que trae dentro dos diminutas guayabitas. Lo que me extraña, es que según Cuba exporta el tabaco, no exporte también este licor, que sin duda alguna gustaría a una gran mayoría de público.
Esta opinión se la dedico a la persona que me trajo la botella, esperando que le guste lo que aquí pongo, como a mí me gustó el licor.
Conclusión:
