Dymo Labelmanager 350
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Nuevas opinión ... en una tortura china. A la vista de que otros departamentos me pedían el Dymo cada vez con más frecuencia, decidí traspasárselo y c... más

Voy a necesitar un cursillo...
Dymo Labelmanager 350

larky

Nombre del usuario: larky

Producto:

Dymo Labelmanager 350

Fecha: 08/08/11

Valoración::

Ventajas: Es la pera

Desventajas: No trae de serie el alimentador

Empiezo con la noticia del dia: ¡se acabaron las chinchetas! Ahora, la moda son las papeleras Basko. Las opiniones sobre estas papeleras se pagan a EuroEuro, nada menos. Imaginad lo primero que hice cuando me enteré: me agaché y busqué la papelera que hay debajo de mi escritorio. Por desgracia, no es una Basko, sino una mísera Tatay... O sea que tendré que escribir sobre otro artilugio de oficina bastante más sofisticado pero menos lucrativo desde el punto de vista económico: mi nueva rotuladora Dymo.

Dymo es una marca, actualmente propiedad del grupo Esselte, de capital norteamericano. Pero UN Dymo es una cosa. A nadie se le ocurriría decir al vecino de mesa: 'oye, me pasas la rotuladora'. Sea de la marca que sea (suponiendo que haya otras marcas, que lo ignoro) Dymo es sinónimo de rotuladora como Tippex lo es de corrector. Y las demás marcas, que se fastidien. Así es desde que tengo uso de razón burocrática y, tal como van las cosas, lo será por los siglos de los siglos. Amén.

Los primeros Dymo que recuerdo eran manuales (por supuesto) y funcionaban con una especie de margarita. Los caracteres se grababan por presión sobre la cinta. Había que apretar bastante fuerte una palanca para obtener un resultado satisfactorio y cortar la cinta requería un esfuerzo adicional de la muñeca. Como tuvieras que hacer muchos rotulitos de estos acababas con unos calambres de brazo considerables.... Más tarde aparecieron rotuladoras mecánicas, más sofisticadas, con muchas más prestaciones y también más fáciles de utilizar. Una de ellas era la que venía utilizando en la oficina, que funcionaba correctamente pero tenía el gran inconveniente de que el teclado no era QWERTY sino que los caracteres estaban puestos en orden correlativo, como los números de una calculadora, lo que convertía la operación de escribir en una tortura china.

A la vista de que otros departamentos me pedían el Dymo cada vez con más frecuencia, decidí traspasárselo y comprarme un Dymo nuevo para mi uso y disfrute particular. El único requerimiento que le puse a la empresa que nos sirve el material de oficina era que tuviera un teclado QWERTY. Lo demás me importaba un pito. Lo que me llegó al cabo de unos días es lo que se ve en la foto: un cruce entre calculadora de sobremesa y teléfono con diseño extragaláctico. Impresionante. La gente desfilaba delante de mi mesa sólo para verlo.

DISEÑO
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Empecemos, pues, por lo más evidente. Aquí los diseñadores se han fajado. Realmente, el aparato llama la atención. La carcasa es en dos colores (azul metalizado para la parte del teclado y plateado para la parte trasera, donde va la maquinaria). El teclado es espacioso y distribuido exactamente como una máquina de escribir. El display de cristal líquido es amplio y permite escribir en distintas líneas, entre las cuales te desplazas mediante unos cursores. Hay bastantes teclas adicionales para las múltiples funciones y el corte de la cinta se produce automáticamente con sólo pulsar un botón (hay bastantes rotuladoras actuales en las que el corte se produce mecánicamente). Exteriormente, llama la atención una especie de protuberancia que se encuentra a la derecha en la parte de atrás; allí es donde se alojo el mecanismo que corta la cinta.

PRESTACIONES
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Acabaremos mucho antes diciendo qué no es capaz de hacer esta máquina: códigos de barras. El resto, lo hace TODO. Para los que precisen de códigos de barras hay un modelo superior, la LabelManager 400. Para el resto de los mortales este modelo se basta y se sobra para sacar etiquetas autoadhesivas con todas las pijadas imaginables. Sólo para que os hagáis una idea, enumeraré algunas de las muchas posibilidades que ofrece a la hora de rotular: un montón de tipos de letra (normal, invertida, negrita, cursiva, tachada, 3D, sombreada, etc), varias manera de enmarcar el texto, escribir sobre varias líneas (el aparato admite cassettes con cintas de hasta 19 mm de grosor), añadir un mogollón de símbolos gráficos y monetarios, imprimir copias múltples, numerar las estiquetas, fijar la longitud en milímetros, almacenar formatos predefinidos o plantillas, etc. Todo esto (y más) se realiza jugando con un buen número de teclas. La operatividad es fácil, pero llegar a dominar este mogollón de opciones requiere un estudio profundo del manual de instrucciones.

LOS DEFECTILLOS
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Son pocos. Uno, que no lleva el alimentador de 9 v incluido y hay que hacerlo funcionar con pilas. El alimentador (claro está) se puede adquirir aparte. Dos, la tapa del compartimento donde va la cinta se cierra mediante un click y se abre mediante presión, sin ningún retén. A primera vista parece bastante frágil.

Podría seguir explicando más cosas sobre esta maravilla que ahora adorna mi mesa, pero voy a darme un garbeo por la empresa, no sea que alguien tenga una papelera Basko escondida...

Conclusión: Una maravilla, te la recomiendo