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Nuevas opinión ... la calidad fotográfica siempre les ha quedado muy lejos. Pero hablemos de esta Epson FX-880. Mejor dicho, de estas, porque en mi mesa t... más
Un " utilitario " de gama media
Epson FX 880+

Nombre del usuario: larky
Producto:
Epson FX 880+
Fecha: 13/10/11
Valoración::
Ventajas: Robusta, buen precio
Desventajas: Un poco lenta y ruidosa
Y es que, a pesar de sus muchos inconvenientes (ruido, escasa velocidad, pobre resolución) estas máquinas pueden hacer algo que todavía no está al alcance de las impresoras más modernas: sacar impresiones en papel copiativo. El mundo de la empresa se ha actualizado increiblemente en estos dos últimos decenios, pero aún se necesitan imprimir albaranes, tickets o facturas en varias copias de colores o con estructuras diferentes. Muchas empresas optan por imprimir todas las copias como páginas independientes, lo que no es muy rápido y tal como 'tragan' las impresoras láser o de tinta, tiene un coste elevado. Además, muchos formularios necesitan que quede constancia documental y eso sólo lo permite el papel copiativo. No queda muy bien hacerle firmar cinco veces un mismo papel a un cliente.
Una cosa es hacerse uno mismo la declaración de Renta con el Padre en casa y otra el mundo laboral, en el que no se puede perder el tiempo con tareas repetitivas. Y no hablemos ya de las nóminas: ¿qué otra impresora puede confeccionarlas en papel confidencial? .
Las primeras impresoras que se usaron en informática no eran sino máquinas de escribir eléctricas conectadas a un ordenador. Sus capacidades estaban relegadas a escribir caracteres de texto con los moldes fijos de una máquina de toda la vida. Las hubo de bola, de margarita, térmicas y de qué sé yo, pero todas tenían en común que sólo escribían letras o caracteres numéricos o gráficos. ¿Qué chico de mi generación no ha tenido en su habitación un póster de la Gioconda dibujado con letras en lugar de puntos? Sus capacidades gráficas eran casi nulas y aunque las máquinas más caras escribían a una velocidad de vértigo, eran más lentas que cualquier impresora actual.
La tecnología matricial permitió imprimir por primera vez gráficos, bastante rudimentarios, eso sí, y su calidad de impresión era mínima. Las primeras máquinas de este tipo que usé tenían una resolución bajísima y dibujaban los caracteres con apenas unos pocos puntos visibles al ojo desnudo. Aún así, eran un gran avance. Recuerdo que cuando en la facultad algún espabiladillo aparecía con un trabajo impreso en ordenador, los demás nos quedábamos pasmados: ¿cómo es que no había Tippex? (en el fondo pensábamos: 'pijotero de mierda').
La tecnología de estas máquinas avanzó bastante en los años subsiguientes e incluso pudieron empezar a trabajar con fuentes escalables e imprimir en una resolución digna, aunque la calidad fotográfica siempre les ha quedado muy lejos.
Pero hablemos de esta Epson FX-880. Mejor dicho, de estas, porque en mi mesa tengo dos: una para albaranes y otra para facturas. En los cuatro años largos que llevo utilizándolas a destajo, nunca he tenido el menor problema. Se trata de máquinas robustas, versátiles y extremadamente fiables. Yo trabajo únicamente con papel contínuo, pero admiten la alimentación manual de papel normal tanto desde delante como desde la parte trasera, sobres y papel de grosores variables. El tractor del papel contínuo es extraíble, con lo que la máquina se puede alimentar tanto frontalmente, como desde arriba o desde atrás. Para todos los gustos, vamos.
El manejo es muy sencillo, aunque tengo que reconocer que tan sólo utilizo sus funciones más básicas.La velocidad no es lo fuerte de estas impresoras, aunque escribiendo caracteres pequeños son razonablemente rápidas (con los dibujos o las fuentes de gran tamaño ya es otra cosa). Además, la información que se escribe en la mayoría de documentos tales como albaranes o facturas es muy escueta: tan sólo unos pocos datos. Y la parte gráfica ya viene en el papel de la imprenta...
Por supuesto, están preparadas para trabajar en redes locales y permiten una comunicación bi-direccional con el host. Las nuevas FX-880+ (que también conozco ya que tienen una en la oficina de al lado) disponen de conector USB, lo que les garantiza una compatiblidad casi universal con la mayoría de ordenadores del mercado. Son además, bastante más rápidas imprimiendo, aunque práticamente idénticas en todos los restantes aspectos.
Los consumibles son simples y baratos: unos cassetes alargados que parecen los de las máquinas de escribir pero sobredimensionados, con su cinta de seda empadada de tinta. Cambiar el cassette es un juego de niños, aunque inevitablemente te manchas (levemente) los dedos al ajustar la cinta frente al cabezal de impresión. Aún en el siglo XXI tienen que recordarte que eres un oficinista sarnoso...
No sólo los consumibles son asequibles, sino que puedes 'estrujarlos' hasta el límite, cosa imposible con las impresoras actuales (yo no cambio la cinta hasta que realmente empiezo a tener problemas para leer lo que escribe, cosa que no ocurre más de dos veces al año). Independientemente de lo fuerte que quede el original, las copias siempre salen perfectas ya que el impacto de las nueve agujas de estas maquinas asegura una magnífica legibilidad incluso en la última hoja.
El punto negativo es su precio, que es muy elevado. Por ahí he visto 400 o más euros, que es más del doble de lo que valen las impresoras de chorro de tinta, capaces de imprimir en color y con calidad fotográfica. Si le preguntáramos al fabricante (Epson tiene el mercado de estas impresoras prácticamente en exclusiva), seguramente nos diría que es porque se venden menos. La realidad (que todos sabemos) es que con las impresoras matriciales se tienen que ganar la vida. Con las de tinta, en cambio, el negocio lo hacen con los consumibles.
Conclusión: Una gran impresora de gama media
